¿Cuántas veces en la vida has reunido el valor para aventarte a hacer algo, lo intentas y no lo logras? Seguramente, han sido muchas. Y es muy probable que eso haya provocado que tus deseos de emprender se hicieran cada vez más pequeños, pues la vida te golpea y ya no la ves igual, pero las caídas no deben frenarte.

Solo quienes intentan se equivocan. Si yo te contara la cantidad de veces que he fallado, ¡jamás terminaría! Mis fracasos han sido más que mis éxitos y eso le ha pasado a todas las personas que consideramos triunfadoras.

Por desgracia, a veces las cosas no ocurren como deseas, pero cuando tienes metas concretas, es decir, sabes hacia dónde vas, y trabajas cada día por alcanzarlas, dirigiéndote hacia ese objetivo, todo se dará, poco a poco.

La mayoría de las personas solo está a la espera de lo que ocurra en la vida, pero nada pasará si no te propones hacer algo y accionas.

Sin importar nada, cada día que despiertas es una oportunidad más para salir adelante; mientras tu corazón siga latiendo y tu mente desee algo mejor, tienes la posibilidad de lograrlo y evitar que tu mundo se vuelva gris.

Comienza por inspirarte; pagar deudas no es motivación, pero dar vida a tus sueños sí. Recuerda que la felicidad se obtiene cuando progresas; lo que no crece, muere. Reactiva tus anhelos abandonados, para no formar parte de la gente que está muerta en vida.

Concreta tus propósitos para 2018, aprovecha tus conocimientos y experiencia de vida, y no te compares, pues cada quien marcha a su propio ritmo; un pequeño paso te llevará a otro más grande.