Entre mis mayores deseos está compartir mis conocimientos, por eso es que decidí dedicarme a ayudar a quienes desean emprender a hacer realidad sus sueños. Una de las labores más importantes es darles esperanza y ánimos para que caminen con seguridad hacia el éxito.

Todo esto está motivado por una gran ilusión: que las grandes marcas del futuro sean orgullosamente latinas. Cuando cierro los ojos, visualizo a mi gente teniendo sus empresas y triunfando gracias a sus negocios.

Cuando vemos un grupo de chinos, pensamos que algo traen, que van a hacer algún negocio, pero cuando la gente ve a un grupo de hispanos piensan que van a comer tacos. Y esa visión debe cambiar ya.

En lugar de vernos como los mayores consumidores, deben vernos como una amenaza económica. Quiero que todos digan: “¡Cuidado con ellos, porque dominan el mundo empresarial!”.

De hecho, en la actualidad, gracias al esfuerzo de miles de emprendedores, nuestra imagen comienza a reposicionarse. Vamos por buen camino, pero debemos trabajar cada vez más para lograrlo.

Todo es posible. Tenemos el deseo de hacer algo grande, a pesar de que existen muchísimos obstáculos, y poseemos un enorme potencial, solo hay que seguir intentando y luchar cada día para llegar hasta la cima.