Cuando tenía 19 años, Sonia Mejía dejó su país natal, El Salvador, en busca de mejores condiciones, para irse a México, donde se casó, tuvo dos hijos, estudió Contabilidad y puso una tienda de abarrotes.

10 años después, la situación también se puso difícil en México, así que, junto con su familia, se mudó a Estados Unidos. En Texas, trabajó en un vivero, donde vio la oportunidad de incrementar sus ingresos, comprando plantas y vendiéndolas en un tianguis. Al final, tuvo que dejar el negocio a su suegra, porque su esposo le “deshace los negocios; dice que es esclavizante por la cantidad de trabajo, y los vende”.

Luego se fueron a vivir California, donde estudió y, en 2003, tomó un trabajo en una escuela, mientras cuidaba a sus tres hijos.

Como ella lleva los negocios en las venas, pues donde creció, la mayoría vive de comerciar algo, toda la vida ha buscado emprender. Durante este tiempo, siguió con su gran pasión, ahora vendiendo productos por catálogo y tamales, hasta que, por casualidad, encontró a Carlos Márquez, en internet, y comenzó a entrenarse con él, hasta, hace un año, llegar al punto de crear su propia marca. Siguiendo el consejo de Carlos, comenzó con venta de perfumes por mayoreo, para posteriormente, agregar una línea de cosméticos y otros productos de salud y belleza, ya que el proyecto esté más desarrollado sólido y genere más ingresos.

En este camino, ha tenido grandes obstáculos, como la dificultad de conseguir clientes, porque sus productos no son de marcas reconocidas, y eso es lo que la gente busca; a pesar de eso, ya se está dando a conocer mi marca. Además, le ha faltado el apoyo de su familia, pero ha sido independiente y no escucha los cuestionamientos. Antes, esto la frenaban, pero ahora, nada la detiene.

 

 

En la actualidad, Sonia ha tenido buenos resultados vendiendo su producto, pero sigue trabajando para que le vaya mejor; sabe que, aunque le falta mucho para llegar al punto que desea, lleva el rumbo correcto. Considera que “solo es cuestión de seguir, a pesar de los problemas que puedan surgir”, como a las complicadas y dolorosas situaciones que debió enfrentarse, que le han hecho pensar en abandonar sus sueños, como la operación a corazón abierto de su esposo y, recientemente, el fallecimiento de su hija; “pensé que hasta ahí había llegado, todavía no lo he superado, pero aun así he seguido adelante. Este proyecto me ha mantenido en pie y me ha dado fortaleza; puedes llorar y ponerse triste en su momento, pero hay que seguir adelante”.

Quienes desean emprender deben tener decisión, no dejar pasar el tiempo, tener iniciativa, hacerlo y mantener su avance, pase lo que pase. Además, les recomienda tener como guía a alguien con experiencia, como Carlos Márquez. “Carlos me ha respaldado y está ahí en todo momento; siempre me ha dado su apoyo, y eso me hace sentir que puedo llegar mucho más lejos”.

“Después de todo que he logrado, me siento segura, porque no solo lo he deseado, lo he ejecutado. Mi experiencia en los cursos, recorridos, viajes de Carlos, me ayudaron a superar el miedo y a que dejara de importarme lo que los demás piensen de mí; ya nada afecta ni me limita en el proceso para llegar al éxito. Incluso, me ha ayudado a mejorar aspectos personales y de carácter”, explica. “Me ha enseñado lo que necesito hacer para crecer, y me ha llevado a conocer muchos proveedores; también me ha ayudado a tener más persistencia y a defender mi pasión empresarial”.