Las personas no inician un negocio solo por hacerlo, lo hacen porque desean lograr algo personal o mejorar algún aspecto de su vida, porque los deseos personales impulsan las metas empresariales. Eso lo aprendí desde muy chico.

Muchos me han dicho que yo nací para los negocios o que se me dieron fácil, pero la realidad es que tuve un objetivo que me motivó, desde los 13 años, a ser exitoso, hasta que se logró, a los 21 años. Mi propósito era sacar a mi familia del barrio en el que vivíamos.

Soñaba con tener una casa en un fraccionamiento, como en el que ahora vivo, poder darme ciertos lujos y comprar ciertas cosas, pero, más que nada, quería que pudiéramos dormir sin escuchar el helicóptero de la policía y las balaceras. Más allá de la angustia normal que esto pudiera causar en un niño, había algo que agravaba la situación: mi papá caminaba del restaurante donde trabajaba hasta el lugar donde vivíamos, y yo siempre dormía con el temor de que algo le pasara.

Mi motivación número uno no fue el dinero, la idea de tener un carro de lujo ni comprar una linda casa junto al mar… era sacar a mis padres de donde vivían y darles un lugar digno, lo cual me tomó siete años de arduo trabajo y mucho esfuerzo. De casualidad, pude comprarles carro y muchas cosas más, pero mi propósito era súper claro.

Aunque las emociones son un gran impulso, debemos tener cuidado en este punto, ya que muchas veces el aspecto personal es llevado mucho más allá de la motivación y termina por interferir con la realización y el éxito de los planes de emprendimiento.

Por ejemplo, en muchas ocasiones, las personas eligen el nombre de un ser querido o una palabra con un significado especial para ellos para llamar así a su marca, pero eso es un grave error, pues esa decisión debe tomarse pensando en el nicho o la clientela.

Las ideas claras y el enfoque adecuado te permitirán triunfar en el mundo del emprendimiento. No te vayas por lo que tú crees que está bien o lo que a ti te gusta. La mayoría piensa que el nicho no es importante o, peor aún, desean vender mucho y consideran que lo lograrán dirigiéndose a todo mundo; ¡están en un grave error!

Una marca se aclienta con un nicho y se convierte en viral cuando cumple las necesidades de un segmento de la población. Cuando uno quiere llegar a todos, termina con nada; dirigirte a alguien, te permitirá conocerlo, saber cómo hablarle y qué ofrecerle.

También hay que tomar en cuenta que una idea y un nombre no vale mucho, sin un concepto bien desarrollado y un nicho perfectamente bien definido; así puedes trabajar en buscar la mejor manera de posicionar tu producto; pensando en eso, puedes saber si el nombre, el concepto y cualquier detalle es bueno, pues debe ser funcional para el mercado al que pretendes llegar.